jueves, 27 de mayo de 2010

Quieren museos transbordadores de NASA


En el momento en que el transbordador Atlantis aterrizó de su última misión luego de veinticinco años de servicio, los museos estadounidenses comenzaron a disputarse los tres transbordadores espaciales que quedarán en desuso a fin de año.

"No hay duda: la competencia es dura", afirma Bill Moore, que dirige el centro de acogida de visitantes del Centro Espacial Kennedy de Florida, una de las 21 instituciones candidatas para exponer y preservar los transbordadores Atlantis, Discovery y Endeavour.

La NASA anunció que iba a legar sus naves espaciales a la Historia, aproximadamente un año después del último vuelo del Endeavour en noviembre, al menos que se prolonguen las misiones de los transbordadores.

"Oí decir en el seno de la NASA o de la comunidad espacial que el programa de vuelos podría extenderse pero el discurso oficial por el momento es que las naves serán dadas de baja a fin de año", confió Valerie Neal, conservadora del Museo Nacional del Aire y el Espacio en Washington.

Discovery, el transbordador más antiguo que cuenta con 39 misiones en el espacio, ya fue prometido a este museo pero aún no se tomó ninguna decisión para el Atlantis y el Endeavour, indicó a John Yembrick, un portavoz de la Agencia.

Y las ofertas están a la orden del día. "Entre la veintena de proposiciones, la mitad son candidaturas de peso", asegura Valerie Neal.

El Museo del Ejército del Aire en Ohio es candidato y reclama con fuerza el transbordador Atlantis. Dieciocho astronautas escribieron una carta a la NASA para que el transbordador elija su último domicilio en el Ejército del Aire, que fue crucial en la concepción, desarrollo y financiamiento del programa de los transbordadores, afirman los astronautas.

El Museo del Aire de Nueva York, el "Intrepid Sea", está en la lista de espera, así como los dos centros de visitantes de la Nasa, el Johnson Space Center en Texas y el Kennedy Space Center en Florida, favorito para recuperar el Atlantis, según la prensa.

El planetario Adler de Chicago y el museo del espacio de Seattle también sueñan con un transbordador a pesar de que el "ticket de entrada" cuesta alrededor de 28.8 millones de dólares.

"No es tanto por el costo del transbordador. Me gusta decir que es gratuita. Pero por el costo de embalaje y transporte", bromea la curadora de Washington.

Hay que contar en esta suma unos 20 millones para limpiar toda traza de combustible tóxico y unos 8 o 9 millones de dólares para cargar este monstruo en un Boing 747 para el transporte.

Pero según el Museo de las Ciencias de Chicago, que renunció a esta lotería por razones financieras, el costo real de instalación sería de unos 80 millones de dólares por museo.

En Washington, el Museo del Aire y el Espacio ya sabe que va a exponer al Discovery en lugar del Enterprise en un anexo situado fuera de la ciudad, indicó Neal, ya que el edificio del centro de la ciudad no puede albergar este voluminoso aparato.

A cambio del Discovery, el museo va a devolver a la NASA la nave Enterprise, la más antigua de todas, que será legada a otro museo.

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